Sesión III finalizada

Ayer realizamos la tercera sesión de la campaña y con ello terminamos el capítulo "Pecados veniales", que había empezado la segunda sesión y que seguía a la introducción y primer capítulo que realizamos en la primera sesión, "El mercader, el ladrón y la lamia".

La historia continúa el lunes que viene a la misma hora. Como os dije, podéis aprovechar este mensaje (o privados por e-mail o facebook), o incluso algunos ya habéis escrito algo en la ficha, para contarme un poco si vuestro personaje se dedica a entrenar o aprender algo, sea lo que sea. Al inicio de la próxima sesión se harán las respectivas tiradas para ver qué tal ha resultado el esfuerzo.

Sin más, nos vemos en el castillo del barón de Rincón.

7 comentarios:

Jörg dijo...

Como también os dije, todo aquél que no tuviese la descripción en la ficha ganará 5 puntos de aprendizaje al hacerlo. Una locura, tú.

Ricky dijo...

Simplicio Ataúlfez (Exacto, Ataúlfez, ese admirable linaje): Dada mi condición de soldado y ya que estoy en un castillo donde presumo que hay más guerreros, me interesaría muchísimo trabajar mis habilidades de espada, bien entranando a diario en el castillo como hablando con otras personas que poseen esa habilidad. Incluso si tenemos un sueldo, que me pareció entender que sí, me gustaría hablar con el herrero o con Ágata (quien mejor precio me haga, o si a mi compañera de viaje le aporta alguna experiencia o mejora) para o mejorar mi Saíf o encargar una espada de una mano (o mano y media). Todo esto es, en parte, porque tengo la sensación de que un día voy a lanzar mi hacha y la voy a perder, jajajaja. Y, por supuesto, también me gustaría hacerme con un hacha de combate, ya que es lo que mejor se me da en la batalla, jajaja! Los Ataúlfez serán reconocidos y temidos por toda la Península! :)

Ricky: Bueno, no sé si lo he hecho bien, en realidad tengo más cosas pensadas pero tampoco es plan de pedir tanto, ya me dice el Sr. Máster. Y también, me da que no ha dado esa impresión, pero prefiero comprar/encargar un hacha que se te caen las bolas a hacerme con una espada que no voy a manejar ni de lejos tan bien como las hachas. Un saludo! :)

Jörg dijo...

Jajajajaja perfecto tío ha quedado clarísimo. El lunes que viene veremos qué has aprendido. (Bossat).

Jörg dijo...

Por cierto, sólo me queda actualizar la sección de protagonistas, las frases y las sesiones están al día (Quiero más sesiones con frases como la de ayer jajaja).

Jörg dijo...

SPAM: He añadido también a la derecha bajo la próxima sesión un gadget que os mostrará citas épicas aleatorias, al igual que hice en el blog de Dracs.

Ricky dijo...

BOSAT! XDDD Voy a proponer a la gente que nos comuniquemos por aquí, así se le da uso al blog y todo tu trabajo se vea recompensado! Y que hablemos desde nuestros personaje estaría divertido XD

Pablo dijo...

Tú propón, propón. Ya verás qué risas.

Mi personaje:
Severo Pérez es un reputado alquimista perteneciente a la baja nobleza. Su delgadez se oculta tras la ropa holgada que suele llevar (no es raro verle ataviado con un manto), pero su cara huesuda le delata. Tiene el pelo negro y lo suficientemente corto como para no tener que peinarse.

En cuanto a su forma de ser, se dice que quien nada tiene, nada teme perder. Esto mismo, a la inversa, podría aplicarse a Severo: Desde que tiene uso de razón es consciente de que pertenece a una clase relativamente favorecida y la lucha por la obtención, la defensa y el arrebato de estos privilegios le es familiar. Esto se traduce en una forma de pensar que, quizá por algo de paranoia o por mero egoísmo, le lleva a alimentar su boca primero y, si queda algo, a hacerlo de nuevo.

Esta forma de ser tampoco significa que Severo se dedique a causar daño a su alrededor; la vileza por si sola no suele ser capaz de moverle y además intenta ser cuidadoso con la imagen que tienen sus compañeros de él. No necesita ser particularmente hábil socialmente hablando para entender que a nadie le interesa granjearse enemigos. Por este motivo, las personas con la que se relaciona habitualmente (y esto, de momento, incluye a sus compañeros de grupo) no le ven como alguien particularmente egoísta.

Cualquier decisión destinada a incrementar las posibilidades de supervivencia del grupo están motivadas por la repercusión que a largo plazo tendrá sobre él. Si hay escasez de agua y él está saciado, dará de beber al compañero que podría devolverle el favor o serle de mayor utilidad vivo que muerto. Es una ley tan natural para él que asume que todo el mundo se rige por ella sin excepción, pero aún así intenta guardar las apariencias.

Puede que sus compañeros acaben descubriendo cómo es en realidad o tal vez algún día Severo sea consciente de que es beneficiario de gestos sinceramente desinteresados de otras personas, replanteándose algunas cosas.

En cuanto a las actividades a las que tiene la intención de dedicarse durante estos días… Severo no destaca por su memoria, pero desde luego se acordará de estudiar cierto pergamino que otro alquimista le entregó recientemente. Se pondrá la alarma del móvil si hace falta para acordarse.

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